Anoche soñé que me ahogaba buscando el sabor del agua.
Me obligaba a seguir con la nariz sumergida porque sabía que algo se escondía.
Creía que algo se escondía.
Tuve miedo y desperté.
16 de julio de 2012
5 de julio de 2012
rubik
El contrabajo no es tu amigo, es tu oponente. Te acercas sutilmente y sin darse cuenta está entre tus brazos. No es una gran prisión pero ganaste el derecho a la batalla. Tus dedos arden, se queman con la fricción y el golpe. Quisieras soltarlo ¡instrumento endiablado! lo ciñes más a tu cuerpo, suspiras en su cuello con tu aliento cansado y cuando crees que por fin se abrirá como un hermano sus cuerdas se hacen más metálicas y rasgan tu piel como tú rasgas la noche. Tal vez lo mereces por intentar domarlo: con tus manos delgadas, con tu aparente violencia, con tu pantalón sin personalidad.
Sí, mereces la batalla pero mereces perderla. Cada noche. En el mismo rincón oscuro de esta noche.
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